El colegio nos ha comentado que tiene sospechas de autismo o TDAH

«La tutora nos ha dicho que cree que nuestro hijo podría tener TDAH.»

«En el colegio nos comentan que observan características compatibles con autismo.»

Recibir este tipo de comentarios suele generar muchas emociones. Algunas familias sienten preocupación, otras se sorprenden y muchas experimentan incertidumbre porque no saben qué significa realmente esa observación.

Lo primero que queremos transmitirte es un mensaje de tranquilidad: que el colegio sospeche que un niño pueda presentar TDAH o TEA no significa que tenga un diagnóstico. Significa que han observado determinadas dificultades y consideran que sería recomendable estudiarlas con más profundidad.

Una detección temprana puede marcar una gran diferencia en el bienestar y el desarrollo del niño.

¿Por qué el colegio suele detectarlo antes?

Los docentes observan a los niños durante muchas horas al día y en situaciones muy diferentes.

Además, conviven con decenas de alumnos de la misma edad, lo que les permite detectar cuando un desarrollo se aleja de lo esperable para ese momento evolutivo.

En muchas ocasiones son los primeros en observar señales como:

  • dificultades para mantener la atención;
  • problemas para seguir instrucciones;
  • impulsividad;
  • dificultades para relacionarse con otros niños;
  • problemas para comprender normas sociales;
  • rigidez ante los cambios;
  • intereses muy restringidos;
  • sensibilidad excesiva a determinados estímulos.

Esto no significa que el colegio diagnostique. Su función es detectar señales y comunicar sus observaciones a la familia.

¿Y si en casa no vemos lo mismo?

Es una de las situaciones más frecuentes.

Muchos padres responden:

«En casa eso no ocurre.»

Y es completamente posible.

Cada entorno exige habilidades diferentes.

En casa existen menos demandas sociales, las rutinas suelen ser más predecibles y los adultos adaptan muchas situaciones sin darse cuenta.

Sin embargo, el colegio implica:

  • permanecer sentado durante largos periodos;
  • atender a explicaciones grupales;
  • relacionarse con muchos compañeros;
  • gestionar cambios continuos;
  • tolerar el ruido;
  • organizar materiales;
  • seguir instrucciones de varios adultos.

Por eso algunos niños muestran muchas más dificultades en el contexto escolar que en casa.

También puede ocurrir lo contrario.

¿Debo preocuparme?

Más que preocuparse, conviene ocuparse.

Escuchar al colegio no significa aceptar automáticamente que exista un trastorno, pero tampoco es recomendable restar importancia a unas dificultades que aparecen de forma mantenida.

Cuando una familia y un centro educativo trabajan juntos, resulta mucho más sencillo comprender qué está ocurriendo.

El siguiente paso no es buscar un diagnóstico rápido

Muchas familias sienten la necesidad de encontrar una respuesta inmediata.

Sin embargo, tanto el TDAH como el TEA requieren una evaluación completa, ya que existen otras situaciones que pueden producir dificultades similares:

  • ansiedad;
  • altas capacidades;
  • trastornos específicos del aprendizaje;
  • dificultades del lenguaje;
  • problemas emocionales;
  • falta de sueño;
  • situaciones familiares estresantes;
  • otros trastornos del neurodesarrollo.

Por eso una valoración profesional debe analizar el conjunto del desarrollo del niño.

¿Cómo es una evaluación especializada?

Una buena evaluación no consiste únicamente en pasar un test.

Debe integrar información procedente de diferentes fuentes para comprender cómo funciona el niño en su día a día.

Habitualmente incluye:

  • entrevista con la familia;
  • entrevista o coordinación con el centro educativo;
  • observación clínica;
  • pruebas neuropsicológicas;
  • evaluación de las funciones ejecutivas;
  • valoración del lenguaje y la comunicación cuando es necesario;
  • pruebas estandarizadas específicas para TDAH o TEA;
  • análisis de fortalezas y necesidades.

El objetivo no es poner una etiqueta, sino entender qué apoyos necesita el niño.

¿Y si finalmente se confirma el diagnóstico?

Muchas familias sienten miedo cuando escuchan palabras como «TDAH» o «autismo«.

Sin embargo, para la mayoría supone un alivio.

Por fin entienden por qué determinadas situaciones resultaban tan difíciles.

Además, contar con un diagnóstico permite acceder a apoyos específicos tanto en el ámbito educativo como terapéutico y adaptar la intervención a las necesidades reales del niño.

El diagnóstico no cambia quién es el niño; cambia la forma en que podemos ayudarle.

¿Y si finalmente no tiene TDAH ni TEA?

También es una buena noticia.

La evaluación permitirá identificar qué está provocando las dificultades y orientar la intervención más adecuada.

En ocasiones aparecen problemas de aprendizaje, ansiedad, dificultades emocionales o necesidades específicas que requieren otro tipo de apoyo.

Lo importante es comprender el origen de las dificultades, independientemente del diagnóstico final.

La importancia de la colaboración entre familia, colegio y profesionales

Los mejores resultados se consiguen cuando todos trabajan en la misma dirección.

Cuando familia, colegio y profesionales comparten información y objetivos:

  • el niño recibe mensajes coherentes;
  • las estrategias funcionan mejor;
  • disminuye la frustración;
  • aumenta el bienestar emocional;
  • se favorece su desarrollo.

El niño nunca debería sentir que «el problema es él». Lo que necesita es un entorno que comprenda cómo aprende, cómo siente y qué apoyos le ayudan a desarrollarse.

Preguntas frecuentes

¿Puede el colegio diagnosticar un TDAH o un TEA?

No. El colegio puede detectar señales compatibles y recomendar una valoración, pero el diagnóstico corresponde a profesionales especializados.

¿Debo esperar a que las dificultades sean muy evidentes?

No. Cuanto antes se comprendan las necesidades del niño, antes podrán ofrecerse los apoyos adecuados.

¿Y si mi hijo tiene buenas notas?

Las buenas calificaciones no descartan un TDAH o un TEA. Muchos niños compensan sus dificultades gracias a un gran esfuerzo, altas capacidades o mucho apoyo familiar.

¿Es normal sentir miedo?

Sí. Es una reacción habitual. Sin embargo, conocer qué ocurre suele reducir la incertidumbre y permite actuar de forma más eficaz.

En Psicología Laura Aut podemos ayudarte

En el Centro de Psicología Laura Aut realizamos evaluaciones especializadas del neurodesarrollo en niños y adolescentes, incluyendo TDAH, Trastorno del Espectro Autista (TEA), altas capacidades, dificultades del aprendizaje y otras condiciones del desarrollo.

Nuestro objetivo es comprender el funcionamiento de cada niño desde una mirada integral, coordinándonos con la familia y el centro educativo para ofrecer recomendaciones claras, personalizadas y basadas en la evidencia.

Si el colegio ha expresado alguna preocupación sobre el desarrollo de tu hijo, podemos ayudarte a resolver las dudas y acompañarte durante todo el proceso de evaluación e intervención.

Referencias

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