¿Cómo saber si mi hijo tiene dislexia?
«Es muy inteligente, pero leer le cuesta muchísimo.»
«Hace los deberes durante horas.»
«Dice que odia leer.»
«Confunde unas letras con otras constantemente.»
Si alguna vez has pensado algo parecido, es normal que te preguntes si podría existir alguna dificultad en el aprendizaje de la lectura.
La dislexia es uno de los trastornos específicos del aprendizaje más frecuentes durante la infancia. Sin embargo, todavía sigue rodeada de muchos mitos.
Hay quien piensa que un niño con dislexia «lee al revés», que simplemente necesita practicar más o que terminará superándolo con el tiempo.
La realidad es muy diferente.
La dislexia no tiene que ver con la inteligencia, la motivación ni el esfuerzo. Muchos niños con dislexia realizan un enorme esfuerzo para leer y escribir, pero su cerebro procesa el lenguaje escrito de una forma diferente.
Detectarla a tiempo permite comprender mejor cómo aprende el niño y ofrecerle las estrategias que realmente necesita.
¿Qué es realmente la dislexia?
La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje con dificultad en la lectura y/o escritura, de origen neurobiológico.
Esto significa que el cerebro procesa el lenguaje escrito de una forma diferente.
- No aparece porque el niño sea menos inteligente.
- No se debe a una falta de interés.
- No ocurre porque los padres no hayan leído suficiente con él.
- Y tampoco significa que nunca vaya a leer correctamente.
Simplemente necesita aprender utilizando estrategias adaptadas a su forma de procesar la información.
Cada niño con dislexia presenta un perfil diferente.
- Algunos tienen más dificultades para reconocer palabras.
- Otros leen muy despacio.
- Otros comprenden perfectamente un texto cuando alguien se lo lee, pero les cuesta mucho hacerlo por sí mismos.
Por eso es importante valorar el funcionamiento completo del niño y no quedarse únicamente con una conducta aislada.
Lo que dice la evidencia científica
Hoy sabemos que la dislexia tiene una importante base neurobiológica y genética. Es frecuente encontrar antecedentes familiares de dificultades similares.
La investigación también demuestra que una intervención temprana mejora significativamente la evolución, especialmente cuando combina el trabajo sobre la conciencia fonológica, la lectura, la escritura y las estrategias de aprendizaje.
Lo más importante es recordar que la dislexia no define la inteligencia ni el potencial de un niño.
Muchas personas con dislexia destacan por su creatividad, capacidad para resolver problemas, pensamiento visual o razonamiento global.
Cómo vive la lectura un niño con dislexia
Para muchas personas leer es un proceso automático. Ven una palabra y, casi sin darse cuenta, su cerebro la reconoce. Un niño con dislexia no suele vivir la lectura de esa manera. Cada palabra puede requerir un enorme esfuerzo.
Necesita detenerse, analizar los sonidos, identificar las letras y unir toda esa información antes de comprender lo que está leyendo.
Mientras otros niños leen con fluidez, él continúa dedicando gran parte de su energía simplemente a descifrar las palabras. Esto provoca que llegue al final de una frase cansado y, en ocasiones, sin recordar lo que acaba de leer. No porque no comprenda, sino porque ha tenido que dedicar todos sus recursos a leer.
Imagina tener que resolver un pequeño rompecabezas cada vez que aparece una palabra. Después de varias páginas, cualquiera terminaría agotado.
Comprender esto ayuda a cambiar la mirada.
No estamos ante un niño que no quiere leer. -> Estamos ante un niño que necesita recorrer un camino diferente para llegar al mismo lugar.
Lo que vemos habitualmente en consulta
En Psicología Laura Aut muchas familias llegan preocupadas porque su hijo dedica muchísimo tiempo a hacer los deberes.
Algunas piensan que necesita estudiar más, mientras que otras creen que simplemente es despistado.
Sin embargo, cuando profundizamos en su forma de leer y escribir aparecen dificultades que habían pasado desapercibidas durante años.
Es frecuente escuchar frases como:
«En casa tarda una hora en leer una página.»
«Cuando le leo el cuento lo entiende perfectamente, pero cuando tiene que leerlo él parece otro niño.»
«Cada día hace los deberes durante mucho más tiempo que sus compañeros.»
También es habitual que algunos niños empiecen a evitar cualquier actividad relacionada con la lectura, no porque no quieran aprender, sino porque asocian leer con esfuerzo, frustración y sensación de fracaso.
Cuando comprendemos qué está ocurriendo y adaptamos la intervención, esa relación con el aprendizaje puede cambiar de forma significativa.

15 señales que pueden indicar dislexia
Es importante recordar que ninguna de estas señales, por sí sola, confirma una dislexia.
Muchos niños pueden presentar alguna de ellas de forma puntual durante el aprendizaje de la lectura y la escritura.
Lo que realmente nos orienta es observar un conjunto de características que se mantienen en el tiempo, aparecen de forma persistente y dificultan el aprendizaje a pesar de recibir una enseñanza adecuada.
1. Aprende las letras más despacio que otros niños
Durante los primeros cursos es normal confundir algunas letras. Sin embargo, cuando pasan los meses y sigue costando reconocerlas, nombrarlas o asociarlas con su sonido, conviene prestar atención.
No se trata de falta de interés. Su cerebro necesita más tiempo para automatizar ese aprendizaje.
2. Confunde letras parecidas
Es frecuente observar confusiones entre letras como:
- b y d
- p y q
- m y n
- f y t
También pueden aparecer sustituciones al leer o escribir palabras. Estas dificultades suelen mantenerse más tiempo del esperado para su edad.
3. Lee muy despacio
Mientras algunos compañeros comienzan a leer con fluidez, el niño con dislexia continúa leyendo palabra por palabra. Cada palabra requiere un gran esfuerzo. Como consecuencia, la lectura resulta lenta y poco automática.
4. Omite, cambia o añade letras al leer
Algunas palabras pueden transformarse durante la lectura.
Por ejemplo:
«casa» puede convertirse en «caza».
«plato» puede leerse como «pato».
No lo hace porque quiera. Su cerebro está realizando un enorme esfuerzo para descodificar el texto.
5. Comprende mejor cuando escucha que cuando lee
Esta es una de las señales más importantes. Cuando alguien le lee un cuento o una explicación suele comprender perfectamente la información. Sin embargo, cuando debe leerla por sí mismo, parece que entiende mucho menos.
La dificultad está en la lectura, no en la capacidad para comprender.
6. Evita leer
Muchos niños comienzan a buscar excusas para no leer.
- Dicen que están cansados.
- Que no les apetece.
- Que prefieren otra actividad.
No suelen rechazar la lectura porque no les interese. La evitan porque les supone un esfuerzo enorme.
7. Se cansa rápidamente
Leer durante unos minutos puede resultar agotador.
Mientras otros niños continúan leyendo con facilidad, ellos necesitan descansar.
No es falta de voluntad. Es un gran esfuerzo cognitivo.
8. Comete muchas faltas de ortografía
Especialmente aquellas relacionadas con:
- sustitución de letras;
- omisión de sonidos;
- inversión del orden de las letras;
- escritura fonética.
Es importante recordar que tener faltas de ortografía no significa necesariamente tener dislexia, pero sí puede ser una señal cuando aparece junto a otras dificultades.
9. Tarda mucho en hacer los deberes
No porque se distraiga constantemente. Sino porque leer cada ejercicio y escribir las respuestas requiere mucho más tiempo.
Es habitual que necesite el doble o el triple de tiempo que otros niños de su edad.
10. Tiene dificultades para aprender secuencias
Algunos niños encuentran especialmente difícil recordar:
- los días de la semana;
- los meses del año;
- las tablas de multiplicar;
- el alfabeto;
- series numéricas.
No siempre ocurre, pero puede formar parte del perfil.
11. Confunde derecha e izquierda
Esta dificultad también puede aparecer con mayor frecuencia. Aunque muchos niños pequeños necesitan tiempo para consolidar estas nociones, cuando persiste junto a otras señales conviene valorarla.
12. Tiene buena imaginación
Esta característica suele sorprender a muchas familias!
Muchos niños con dislexia destacan por su creatividad. Inventan historias, encuentran soluciones originales y muestran una gran capacidad para pensar de forma visual.
Por eso es importante no centrarse únicamente en las dificultades.
13. Es muy bueno explicando oralmente lo que sabe
Cuando responde de forma oral demuestra conocimientos que luego no consigue reflejar por escrito.
Esta diferencia suele llamar mucho la atención en el colegio.
14. Su autoestima empieza a resentirse
Después de escuchar durante años frases como:
- «Lee más despacio.»
- «Concéntrate.»
- «Has vuelto a equivocarte.»
Algunos niños empiezan a pensar que son menos capaces que sus compañeros. Por eso la intervención debe cuidar tanto el aprendizaje como el bienestar emocional.
15. Dice frases como…
Hay comentarios que escuchamos con frecuencia en consulta y que deberían hacernos reflexionar.
Por ejemplo:
- «Soy tonto.»
- «Nunca aprenderé a leer.»
- «Todos terminan antes que yo.»
- «Odio leer.»
- «Seguro que me equivocaré.»
Estas frases no hablan únicamente de lectura. Hablan de cómo ese niño empieza a percibirse a sí mismo. Y ahí es donde resulta especialmente importante intervenir.
¿Cómo cambian las señales según la edad?
La dislexia no se manifiesta exactamente igual en todas las etapas del desarrollo.
Educación Infantil
Todavía es pronto para hablar de un diagnóstico, pero podemos observar algunas señales de alerta como:
- dificultad para aprender rimas;
- problemas para identificar sonidos;
- retraso en la conciencia fonológica;
- dificultad para recordar canciones o secuencias;
- problemas para aprender el nombre de algunas letras.
Estas señales no significan necesariamente que exista una dislexia, pero sí indican que conviene hacer un seguimiento.
Educación Primaria
Es el momento en el que las dificultades suelen hacerse más evidentes.
Pueden aparecer:
- lectura lenta;
- errores frecuentes al leer;
- escritura con numerosas faltas;
- dificultad para copiar de la pizarra;
- cansancio durante las tareas escolares;
- evitación de actividades relacionadas con la lectura.
Educación Secundaria
Muchos adolescentes ya han desarrollado estrategias para compensar parte de sus dificultades.
Sin embargo, suelen seguir apareciendo aspectos como:
- lentitud al leer;
- dificultad para resumir textos largos;
- problemas para estudiar asignaturas con mucha carga lectora;
- esfuerzo muy superior al de sus compañeros.
En ocasiones llegan a esta etapa sin haber recibido nunca una evaluación.
¿Retraso lector o dislexia?
Esta es una de las dudas más frecuentes. No todos los niños que aprenden a leer más despacio presentan una dislexia. Algunos simplemente necesitan un poco más de tiempo para consolidar el aprendizaje.
La diferencia principal está en que la dislexia persiste a pesar de una enseñanza adecuada y de la práctica continuada.
Por eso nunca recomendamos sacar conclusiones únicamente porque un niño lea más despacio durante unos meses. Una valoración especializada permite comprender qué está ocurriendo realmente.
Lo que vemos habitualmente en consulta
En Psicología Laura Aut muchas familias llegan pensando que el problema está en la falta de motivación. Sin embargo, cuando exploramos cómo procesa el lenguaje escrito descubrimos que el niño ha desarrollado estrategias para compensar sus dificultades. Algunos memorizan cuentos para parecer que leen. Otros intentan adivinar las palabras fijándose únicamente en las primeras letras. También encontramos niños que comprenden perfectamente cualquier explicación oral, pero que se bloquean cuando tienen que leerla por sí mismos.
Comprender estas diferencias permite adaptar la intervención y reducir la frustración que tantos niños acumulan durante los primeros años de escolaridad.
Errores frecuentes que cometen las familias
Pensar que necesita leer más
Leer es importante.
Pero repetir una y otra vez la misma estrategia no siempre resuelve la dificultad. Necesita una intervención específica, no únicamente más cantidad de lectura.
Compararlo con sus hermanos o compañeros
Cada niño aprende a un ritmo diferente. Las comparaciones suelen aumentar la inseguridad y disminuir la motivación.
Pensar que la dislexia desaparecerá sola
La intervención temprana mejora considerablemente la evolución. Esperar durante años puede aumentar la frustración y afectar a la autoestima.
Mitos sobre la dislexia
A pesar de que hoy conocemos mucho mejor qué es la dislexia, todavía existen ideas equivocadas que generan preocupación en las familias y pueden retrasar la detección.
«La dislexia significa que mi hijo es menos inteligente»
Es uno de los mitos que más daño hace. La dislexia no está relacionada con la inteligencia.
De hecho, muchos niños con dislexia presentan un razonamiento excelente, una gran creatividad, una imaginación extraordinaria o habilidades muy destacadas en áreas como el arte, la tecnología, la música o la resolución de problemas.
La dificultad está en la forma en que el cerebro procesa el lenguaje escrito, no en la capacidad para aprender.
«Si practica mucho, terminará desapareciendo»
Leer con frecuencia es importante. Sin embargo, la práctica por sí sola no suele ser suficiente.
Los niños con dislexia necesitan estrategias específicas adaptadas a su forma de aprender. Cuanto antes reciban una intervención adecuada, mayores serán las posibilidades de reducir el impacto de las dificultades.
«Todos los niños con dislexia leen las letras al revés»
No.
Aunque algunas inversiones pueden aparecer durante los primeros aprendizajes, esta no es la característica principal de la dislexia. Las dificultades suelen estar relacionadas con el reconocimiento de palabras, la conciencia fonológica, la automatización de la lectura y la velocidad lectora.
«La dislexia desaparece cuando crecen»
La dislexia acompaña a la persona durante toda la vida. Lo que cambia es que muchos niños desarrollan estrategias que les permiten compensar gran parte de las dificultades.
Con los apoyos adecuados pueden estudiar, acceder a la universidad y desarrollar cualquier profesión.
«Si tiene buenas notas, no puede tener dislexia»
Tampoco es cierto. Algunos niños consiguen excelentes resultados gracias a un enorme esfuerzo personal, al apoyo familiar o a una gran capacidad intelectual.
Sin embargo, ese rendimiento puede esconder muchas horas de trabajo, cansancio y frustración.
Dislexia y TDAH: ¿pueden aparecer juntos?
Sí.
La coexistencia entre dislexia y TDAH es relativamente frecuente. En estos casos pueden observarse dificultades tanto en la lectura como en la atención, la organización y las funciones ejecutivas. Cuando ambas condiciones aparecen juntas, el impacto sobre el aprendizaje suele ser mayor, por lo que resulta especialmente importante realizar una evaluación completa.
Dislexia y altas capacidades
Muchas personas creen que un niño con altas capacidades nunca puede presentar una dificultad de aprendizaje. Sin embargo, algunos niños presentan lo que conocemos como doble excepcionalidad.
Es decir, muestran un potencial intelectual elevado y, al mismo tiempo, una dislexia. En ocasiones, sus capacidades compensan parcialmente las dificultades durante los primeros años de escolaridad, retrasando la detección. Por eso una evaluación global resulta tan importante.
Dislexia y autoestima
Más allá de la lectura, existe un aspecto que nos preocupa especialmente: la autoestima.
Muchos niños con dislexia realizan un enorme esfuerzo para hacer exactamente lo mismo que sus compañeros. Cuando ese esfuerzo no se reconoce y solo reciben correcciones, pueden empezar a pensar que no son capaces.
En consulta escuchamos frases como:
- «Nunca lo hago bien.»
- «Soy el último en terminar.»
- «Seguro que me equivocaré.»
- «No quiero leer delante de la clase.»
Por eso, además de intervenir sobre la lectura y la escritura, es fundamental proteger la confianza del niño en sí mismo.
¿Cómo realizamos la evaluación en Psicología Laura Aut?
En Psicología Laura Aut entendemos que leer es mucho más que reconocer letras.
Por eso realizamos una valoración completa que nos permite comprender cómo aprende cada niño y qué factores pueden estar influyendo en sus dificultades.
La evaluación suele incluir:
- Entrevista inicial con la familia para conocer el desarrollo del lenguaje, la historia escolar y las preocupaciones actuales.
- Recogida de información del centro educativo para comprender cómo se manifiestan las dificultades en el aula.
- Evaluación de la lectura, la escritura y la conciencia fonológica mediante pruebas estandarizadas.
- Valoración del razonamiento, la atención, la memoria y las funciones ejecutivas cuando es necesario.
- Exploración de posibles condiciones asociadas, como TDAH, altas capacidades o trastornos del lenguaje.
- Devolución detallada de los resultados con recomendaciones específicas para la familia y el colegio.
Nuestro objetivo no es únicamente confirmar o descartar una dislexia. Queremos comprender el perfil completo del niño para ofrecer un acompañamiento realmente personalizado.
¿Cómo podemos ayudar desde casa?
La familia desempeña un papel fundamental. No se trata de convertirse en profesores, sino de crear un entorno donde el niño pueda aprender sin miedo a equivocarse.
Algunas estrategias útiles son:
- Dedicar un tiempo diario a leer juntos sin presiones.
- Valorar el esfuerzo, no solo el resultado.
- Evitar comparaciones con hermanos o compañeros.
- Dividir las tareas largas en pequeños objetivos.
- Utilizar apoyos visuales cuando sea necesario.
- Respetar el ritmo del niño.
- Recordarle con frecuencia que la dislexia no define su inteligencia.
Pequeños cambios en la forma de acompañar pueden marcar una gran diferencia en su motivación y autoestima.
Lo que más preguntan las familias
¿La dislexia tiene cura?
No hablamos de una cura, sino de una forma diferente de procesar el lenguaje escrito. Con una intervención adecuada, la mayoría de los niños mejora significativamente su lectura y escritura y desarrolla estrategias eficaces.
¿Puede un niño con dislexia llegar a la universidad?
Claro! Muchas personas con dislexia realizan estudios universitarios y desarrollan carreras profesionales con éxito.
¿Es hereditaria?
Existe una importante influencia genética. Es frecuente encontrar antecedentes familiares de dificultades similares.
¿La dislexia afecta solo a la lectura?
No. También puede influir en la escritura, la ortografía, la velocidad de procesamiento y algunas tareas relacionadas con el lenguaje.
¿Es recomendable obligar al niño a leer durante horas?
No. Es preferible realizar sesiones más cortas, motivadoras y adaptadas a sus necesidades.
¿Puede confundirse con falta de esfuerzo?
Sí. Precisamente por eso muchos niños pasan años escuchando comentarios injustos que afectan a su autoestima.
¿Cuándo conviene solicitar una evaluación?
Cuando las dificultades persisten a pesar de una enseñanza adecuada, el niño evita leer, necesita mucho más tiempo que sus compañeros o comienza a mostrar frustración relacionada con el aprendizaje.
Ideas clave
Si solo recuerdas algunas ideas de este artículo, nos gustaría que fueran estas:
- La dislexia no está relacionada con la inteligencia.
- Detectarla a tiempo facilita una intervención mucho más eficaz.
- Cada niño presenta un perfil diferente y necesita apoyos individualizados.
- La autoestima es tan importante como el aprendizaje de la lectura.
- Comprender cómo aprende un niño es el primer paso para ayudarle.
La opinión de Laura Aut
Durante todos estos años he conocido a muchos niños con dislexia que llegaban convencidos de que eran menos capaces que sus compañeros. Sin embargo, cuando empezaban a entender cómo funcionaba su cerebro y recibían las herramientas adecuadas, ocurría algo muy bonito: recuperaban la confianza en sí mismos.
Como psicóloga, creo que una de las tareas más importantes que tenemos los adultos es recordarles que una dificultad para leer nunca define su inteligencia, su creatividad ni todo lo que pueden llegar a conseguir. Cada niño merece aprender de una manera que le permita descubrir de lo que es capaz.
En Psicología Laura Aut podemos ayudarte
En Psicología Laura Aut realizamos evaluaciones especializadas de dislexia, TDAH, Trastorno del Espectro Autista (TEA), altas capacidades y otras dificultades del neurodesarrollo.
Nuestro trabajo no consiste únicamente en identificar una dificultad, sino en comprender cómo aprende cada niño para diseñar una intervención personalizada que tenga en cuenta sus fortalezas, sus necesidades y su contexto familiar y escolar.
Trabajamos de forma coordinada con las familias y los centros educativos para favorecer un aprendizaje más eficaz, una mejor autoestima y un desarrollo equilibrado.
Si tienes dudas sobre la lectura, la escritura o el aprendizaje de tu hijo, estaremos encantados de acompañarte.
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Referencias científicas
- American Psychiatric Association. (2022). DSM-5-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.
- International Dyslexia Association (IDA). Knowledge and Practice Standards for Teachers of Reading.
- Shaywitz, S. E. (2020). Overcoming Dyslexia.
- Lyon, G. R., Shaywitz, S. E., & Shaywitz, B. A. (2003). A Definition of Dyslexia. Annals of Dyslexia.
- Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. (España). Protocolos para la atención al alumnado con dificultades específicas de aprendizaje.
- Junta de Andalucía. Consejería de Educación. (2011). Manual de atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo derivadas de dificultades específicas de aprendizaje: Dislexia.
- Junta de Castilla y León.Guía breve sobre dislexia: pautas metodológicas para la escuela y la familia.
Este artículo ha sido elaborado por el equipo de Psicología Laura Aut con base en la evidencia científica disponible y en nuestra experiencia clínica en la evaluación e intervención de niños y adolescentes con dificultades del neurodesarrollo y del aprendizaje. La información tiene un carácter divulgativo y no sustituye una valoración individualizada por parte de un profesional.
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